Psicosíntesis Counseling

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Psicosíntesis

 

 

 

 

 

“La Psicosíntesis nos da una oportunidad para evolucionar, para crecer interiormente durante todo el arco de la vida; la invitación es a conocerse, a aceptarse y a reconocer que todo aquello que se presenta es una posibilidad para realizar activamente nuestra síntesis. La Psicosíntesis es un método de AUTO-FORMACIÓN y de realización psicoespiritual para todos aquellos que no quieren seguir siendo esclavos de sus fantasmas internos e influjos externos, para quienes no desean sufrir pasivamente el impacto de las fuerzas psíquicas que se lleva a cabo en ellos, sino que buscan llegar a ser soberanos de su reino interno”. 

(Roberto Assagioli)

 

Roberto Assagioli, nacido en Venecia (Italia) el 27 de febrero de 1888, fue una extraordinaria persona y un extraordinario pensador del mundo de la psicología y de la espiritualidad del siglo pasado. Entre sus diversas áreas de interés se destacan la psiquiatra, la psicoterapia, la escritura, la educación, la investigación y la teosofía, y por supuesto, el hecho de haber creado la Psicosíntesis. Sus escritos, traducidos a varios idiomas, se leen en todo el mundo; la Psicosíntesis ha transformado la vida de muchas personas y hoy más que nunca se confirma como una visión holística indispensable para vivir mejor con nosotros mismos y en grupos.

 

Considerado una de las mentes más brillantes y abiertas de la psicología italiana y mundial, Assagioli fue por mucho tiempo más conocido en el extranjero que en su patria. Sólo en las últimas décadas su trabajo y contribuciones han comenzado a extenderse a nivel general a través de todas las personas que conocen, cambian su vida y se forman en Psicosíntesis.

 

Assagioli se graduó en medicina en Florencia en 1910 con una tesis dedicada al psicoanálisis. Hablaba varios idiomas a la perfección (que estudió en modo autodidacta), incluido el alemán, lo que le permitió un intercambio epistolar con Freud, y sobre todo, con Jung. Así, Assagioli pudo introducir el psicoanálisis en Italia a través de sus escritos y de su práctica clínica (fue uno de los primeros miembros italianos de la Sociedad Psicoanalítica Internacional, a la cual dedica algunas de sus publicaciones). Fundó también la revista Psiche en 1912, para la cual traduce por primera vez un escrito de Freud en italiano.

 

Sin embargo, rápidamente, Assagioli se separó del psicoanálisis freudiano ortodoxo. Consideró que el psicoanálisis era una fase válida, de hecho una condición necesaria, pero no la última, del crecimiento del ser humano. Para Assagioli, el psicoanálisis freudiano se dedica principalmente a los aspectos inferiores de la psique, pero la psique comprende otros aspectos:

 

“Este aspecto no es el único presente en nuestra psique. El edificio de nuestro psiquismo no está compuesto sólo de un subsuelo en mal estado que necesita ser restaurado, sino que también hay diversos niveles más altos y, sobre todo, hay un ático luminoso y amplio en el que se reciben los rayos vivificantes del Sol y en el cual, a la noche, se pueden contemplar las estrellas...”

 

En lugar de concentrarse en los aspectos patológicos, Assagioli observa los aspectos saludables de la persona y su potencial intrínseco, el desarrollo de cualidades latentes. En este sentido, fue un verdadero pionero, un precursor que abrió la vía de la actual psicología y filosofía humanista y transpersonal.

 

Assagioli estuvo siempre interesado en la investigación del mundo espiritual. Estudió meditación, espiritualidad oriental y las distintas corrientes religiosas occidentales, así como el pensamiento filosófico clásico y moderno. Progresivamente integró los puntos comunes en una visión del ser humano que llamó Psicosíntesis. Esta visión se caracteriza por el reconocimiento de que en todos los seres humanos conviven una serie de componentes o sub-personalidades que suelen estar en conflicto entre sí y de las que no somos conscientes. La Psicosíntesis ofrece un camino para conocerse, aceptarse y transformarse, aportando la armonía y síntesis entre estas partes de nuestra personalidad. Assagioli dice que la psicosíntesis es:

 

“Una concepción dinámica, se podría decir dramática, de la vida psíquica, como LUCHA entre una multiplicidad de fuerzas rebeldes y en conflicto entre sí, y un centro unificador que tiende a dominarlas, a armonizarlas, para emplearlas en modo útil y creativo... Un conjunto de métodos de acción psicológica orientados a fomentar y promover la integración y la armonía de la personalidad humana... Expresión individual de un principio más amplio, de una ley general de síntesis inter-individual y cósmica”.

(de http://www.psicoenergetica.it/psicosintesi.htm)

 

A partir de esta concepción, Assagioli funda en 1926 el Instituto de Psicosíntesis en Roma. Durante el fascismo el Instituto es clausurado y se interrumpen abruptamente las numerosas iniciativas presentadas por Assagioli. Muchos escritos de esa época se queman y las actividades se censuran. Sin embargo, al final de la guerra, Assagioli logra recomponer y refundar el Instituto y comenzar a ejercer la profesión de psicoterapeuta y didacta. En esa misma época se casa con Nella Ciapetti, quien será a partir de entonces su compañera de toda la vida y con la cual tendrá un hijo, Ilario.

 

En 1940, al estallar la Segunda Guerra Mundial, Assagioli fue arrestado por ser un “internacionalista” y por sus “actividades pacifistas”, aunque probablemente también por su origen hebraico. Durante su tiempo pasado en cárcel escribió uno de sus manuscritos más bellos “Libertad en cárcel”, que es un canto a la libertad como cualidad humana creadora. Del escrito podemos señalar algunos pasajes importantes:

 

“Me di cuenta del hecho que era libre de tomar una actitud u otra ante esta situación, de darle un valor y sentido u otro.

 

Podía rebelarme, o someterme pasivamente, vegetar; o podía abandonarme al ‘placer’ de la auto-conmiseración asumiendo el papel del mártir, o podía tomar la situación con un espíritu deportivo y con sentido del humor, considerándola como una experiencia nueva e interesante.

 

Podía tomar este periodo como un tiempo para cuidarme y regalarme un reposo o convertirlo en un período de intensa reflexión sobre mis asuntos personales, reflexionando sobre mi vida pasada o sobre problemas científicos y filosóficos, o podría aprovechar la situación para someterme a un entrenamiento psicológico de las facultades psicológicas y hacer experimentos sobre mí mismo o, por último, me lo podía tomar como un retiro espiritual.

 

Me di cuenta que dependía solo de mí comprender que era en realidad libre de elegir una o más de estas actividades o actitudes; que esta elección tendría inevitables efectos precisos que podía anticipar y de los cuales sólo yo mismo era plenamente responsable.

 

En mi mente no había ninguna duda acerca de esta libertad y poder esencial, así como del privilegio que representaba y de mi responsabilidad para mí mismo, mi familia y la vida”.

 

 

La imagen de Psicosíntesis Counseling combina el ovoide de Assagioli, símbolo de la constitución humana y la flor del loto, símbolo del Alma humana.

El ovoide de Assagioli es una representación simplificada de la complejidad y profundidad de la experiencia humana. El diagrama muestra un modelo aproximado de la realidad psíquica humana en todas sus dimensiones. Este diagrama no debe ser considerado como definitivo, sino como un intento de esbozar una realidad multifacética, en constante desarrollo. La idea básica es que la personalidad humana está en constante evolución, y que un área puede, y de hecho influye en las otras. Las áreas horizontales del diagrama representan una cierta temporalidad: pasado, presente y futuro de un ser humano que crece y se orienta hacia su realización mediante la integración de su historia, su presente y su potencial. En el eje vertical se representan, con dos puntos de luz, el Yo o Ser y el ego o conciencia personal. El Ser influye la dinámica evolutiva personal, integrando cada componente individual y empujando a la persona a la autorrealización y crecimiento.

La flor del loto se utiliza en la Sabiduría Eterna para representar el Alma, el Ser Superior, o la chispa divina. A veces, Assagioli utiliza en su lugar la imagen de la rosa, más conocida en occidente, como símbolo de nuestro Ser. Esta Flor del Alma (o Loto Egoico, como se le llama a veces) es la naturaleza inmortal del ser humano. El desarrollo espiritual es una evolución continua, simbolizada por la apertura de los doce pétalos del loto, revelando poco a poco el esplendor del ser humano auto-realizado.

 

Liberado después de unos 45 días, Assagioli se trasladó durante el período de la guerra a su casa de campaña para refugiarse. Durante este duro periodo su hijo se enfermó gravemente y, eventualmente, morirá siendo aún muy joven. Estos son años muy difíciles para Assagioli, quien mantiene sin embargo su característico ánimo sereno y optimista. De todas las experiencias que le tocaba vivir él buscaba siempre extrapolar intuiciones y así reforzaba su convicción en la necesidad de fomentar una auto-formación que se ocupase del crecimiento interior permanente a través del cultivo de una actitud constructiva.

 

Al finalizar la guerra se trasladó de nuevo a la ciudad de Florencia, donde reanudó sus actividades y refundó el Instituto de Psicosíntesis el cual todavía sigue activo llevando a cabo numerosas actividades significativas: es la sede del Centro de Psicosíntesis de Florencia, de la Escuela de Psicoterapia Psicosintetica y de la Biblioteca y Archivo Roberto Assagioli.

 

A partir de ese momento Assagioli extiende y desarrolla su pensamiento y psicosíntesis por el resto de su vida. Viaja con frecuencia al exterior, dando cursos y formando grupos, expone su pensamiento en conferencias y es llamado a la fundación de diferentes Institutos de Psicosíntesis que se abren en las décadas de 1960 y 1970. La Psicosíntesis obtiene un reconocimiento cada vez mayor en torno a la figura de Assagioli y sus seguidores. Se empiezan a formar sus estudiantes y quienes serán los futuros líderes de la psicosíntesis: Sergio Bartoli, Bruno Caldironi, Piero Ferrucci, Massimo Rosselli, Alberto Alberti, Giorgio Fresia, Andrea Bocconi y muchos otros.

 

Roberto Assagioli muere pacíficamente en 1974, en su residencia en Capolona, en Arezzo, Italia.